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¿Quieres DVD’s por la patilla?

Carátula del Pack Cine en Nueva YorkQuizás te interese saber que en Punto Radio, los sábados por la noche (de 22:40 a 23:00 horas) ofrecen una sección de cine (Sesión de noche) en la que regalan packs de DVD,s. ¿Cómo participar? Enviar un correo a puntoverano@puntoradio.com en el que cuentes la/las películas que serías capaz de ver una y mil veces, aquellas que te quedas a ver cada vez que la emiten el sábado por la tarde en TVE.

El primer pack que regalan (sorteo entre todos los mails recibidos) es sobre New York, e incluye cinco títulos de primera: Gangs of New York, The King of New York, King Kong (remasterizada), Las aceras de Nueva York y Ghost Dog.

Así que ya sabes, escribe y cuenta la/las películas por las que babeas y participa!! Por cierto, quizás escuchéis a un tipo que se llama José Antonio Ritoré. Sin palabras.

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Calvario

Cartel belga de CalvarioEste fin de semana he vuelto a disfrutar de esa hermosa sensación de encontrar una perla donde no la esperaba. Probé suerte en el videoclub con Calvario, una película del director belga Fabrice du Welz, que en su primer film apunta muy buenas maneras. Desde luego, la película es un calvario tanto para el protagonista como para el espectador, que se debe enfrentar a escenas de zoofilia, violaciones y auténticas muestras de locura; que aunque no son muy explícitas, trasladan un mal rollo impresionante.

Todo en este film parece una locura, desde su ritmo atropellado hasta la actuación de los personajes, que por otra parte son pocos. El inicio de la historia es típico, un hombre sufre una avería en su vehículo y acaba en un albergue regentado por un loco de atar que le acaba confundiendo con su mujer. Con esto os lo digo todo. El protagonista sufre mil y una calamidades mientras el espectador va descubriendo que todos los habitantes del pueblo son una pandilla de chalados escalofriante. Debo reconocer que en algunos momentos el film me pareció algo efectista y excesivo, pero desde luego resulta impactante y entretenido por su carácter enfermizo, así como nos permite reflexionar sobre los niveles de locura hasta donde nos puede llevar la soledad.

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Kung-Fu Panda

Cartel de Kung Fu PandaLa originalidad no es, definitivamente, un valor en alza. Kung-Fu Panda se enmarca en esta creciente tendencia a sobar un modelo y unos conceptos que se ha demostrado que funcionan en taquilla, pero que no aportan nada realmente nuevo. Como verás, no empiezo postrándome a los pies de esta película que ha levantado signos de admiración entre muchos profesionales del gremio. Detecto una tendencia a dulcificar todas las críticas sobre películas de animación: es como si, el periodista, al enfrentarse a una película “para toda la familia” volviera a su más tierna infancia, se le doblaran las rodillas y fuera incapaz de afilar el aguijón.

Dicho esto, no quiero que pienses que voy a dar cera a esta Kung-fu Panda: es una película de animación como tantas otras: muy bien hecha, divertida, con humor y guiños para “adultos”; pero también algo repetitiva y previsible. A lo que sí daré cera es al patético doblaje de Florentino Fernández. ¿Por qué los yankees acuden a actores de prestigio para estas labores (Dustin Hoffman, Jack Black) y nosotros preferimos a ¿humoristas? famosillos. ¿Solo por las tres entrevistas de promoción? No me lo puedo creer, la chapuza está al orden del día.

Los hallazgos de esta película están en exprimir los contrastes y en recurrir a gags propios del cine mudo (Keaton, Laurel y Hardy) que aquí se pueden elevar a la enésima potencia (especialmente en la pelea final). No busquemos más allá, ni pretendamos que, a estas alturas, una película de estas características revolucione la industria y el lenguaje cinematográfico: entretenimiento con palomitas. Punto.

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Mamarrachadas

Cartel de la película “Todos estamos invitados”, protagonizada por Oscar JaenadaEl otro día estuve viendo una entrevista en canal + al actor Óscar Jaenada y me volvió a parecer que la mayoría de los actores españoles, sin guión delante, cuando abren la boca resultan patéticos. Para ser justo, debo decir que Jaenada está fantástico como Camarón y me parece un actor solvente en todas las películas que he visto. Dicho esto, y aunque sé que resulta muy impopular decir esto en un foro de cine, me sacó de mis casillas su teoría sobre el doblaje de películas. El tío venía a decir que no se deberían doblar películas al castellano, que eso era manipular la cultura y otras mamarrachadas similares dentro de esa tendencia actual pseudointelectual facilona que nos invade. Me parece muy bien que haya gente que prefiera ver las películas en versión original, y soy el primero que opina que debería de haber más salas que programaran las películas tal como Dios las trajo al mundo; pero qué pasa, que los que no saben idiomas solamente pueden ver películas españolas o latinoamericanas?

Mi nivel de inglés es medio, y no me importa confesar que me pierdo en algunas conversaciones de las películas en versión original. Eso me condena a leer los subtítulos o a irme del cine en el caso de los films en versión original, pero lo que me diferencia de chorras como Jaenada es que yo no pido prohibir nada, abogo por dejar que cada uno haga lo que quiera y de paso apuesto, aunque sea mediante el doblaje, por hacer llegar la cultura (la magia del cine) a gente que quizá no es tan chic o culta como tu, Jaenada, pero sí un poco menos intransigente. Pero claro, qué se puede esperar de un tío que califica a los etarras de «gudaris» (soldados) y los compara con los soldados españoles desplegados en otros países. Por cierto, que en ese momento en entrevistador del plus cambió de tema de forma cobarde, lo que ya convirtió la entrevista en algo absolutamente vomitivo. Ya se sabe, el arte no es incompatible con la estupidez supina…

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Funny Games U.S

Cartel en EE:UU de la películaNo, no he visto la primera y original película de Michael Haneke. Sí, leo que está reproducida plano a plano, tal como hizo Gus Van Sant con Psicosis. Sí, seguro que Haneke lo ha hecho por la pasta y, también, dicen, por trabajar con Naomi Watts, pedazo de actriz. Sí, Funny Games U.S es turbadora. Sí, es muy desagradable y deja muy mal rollo. No es una película que yo recomiende, a no ser que quieras pasar un mal rato.

Esta historia sobre dos jóvenes tarados dispuestos a “divertirse” (funny) con una apacible familia de clase media-alta puede ser tomada como un ensayo sobre los límites de la violencia y sobre la enfermiza atracción que, para algunos, encierra el dolor ajeno, la tortura… Haneke cuenta cosas horribles, pero lo hace con frialdad, alejando el punto de vista para decirnos “Hey, que esto es una película”. También recurre a la interpelación directa de los actores al espectador e, incluso, al rebobinado, para remarcar una de los momentos más duros de la película, ¿era necesario?

Muchos la catalogan como obra maestra, tanto la original, como este remake, yo solo soy capaz de reconocer que sabe tocar las teclas adecuadas para enganchar al espectador, que desea (y espera) un final aceptable, esperanzador; pero, claro, no sé si eso encaja en la mente de este complejo cineasta. Desde luego, repito, no es una película fácil ni agradable, no te descuelges a verla pensando en un thriller de acción/misterio.

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Aritmética emocional

Cartel de Aritmética emocionalDebería comenzar diciendo que Susan Sarandon es una actriz que me pone mucho. No sólo por cómo trabaja sino por su compromiso político sin tapujos ni medias tintas, incluso porque sin ser una tía guapa, tiene ese encanto en las facciones, en la mirada…me pasa como con Meryll Streep, quizás sea una actriz de las de antes. Ella no va buscando la foto a toda costa, según mi opinión, ni va lloriqueando para chupar del bote, creo sencillamente que es fiel a sus propios principios y por eso es contraria a Bush con todas las de la ley y no se esconde ante una guerra injusta. Así lo demostró en la rueda de prensa posterior al pase de Aritmética emocional . En dicha rueda de prensa -además de desear la victoria de Obama, tachar de estúpida la política de Bush y sospechar que le pincharon el teléfono- admitía, entrando ya en materia, que jamás hubiera hecho esta película sin un apoyo de actores como el que tenía (Max Von Sydow, Christopher Plummer o Roy Dupuis) y no por la capacidad de éstos por “vender” sino por sus aptitudes de cara a los difíciles papeles que debían interpretar. Y es que en esta película la interacción entre todos era primordial. Algo que consiguen.
 
Teatral en su forma, todo se desarrolla en una casa idílica donde viven Melanie (Sarandon) junto a su marido (Plummer), el hijo de éstos (Dupuis) y el nieto; una casa a la que llegan de huéspedes Jakob (Max Von Sydow) y Christopher (Gabriel Byrne), a los que Melanie lleva años sin ver y con los que sobrevivió a un campo de concentración. La trama no es repetitiva, habla del Holocausto, sí, pero la historia va de la memoria, de los sentimientos que quedan alojados en el subconsciente y contra los que no podemos luchar si las cicatrices no están cerradas. El trauma, la depresión, la infelicidad, la insatisfacción…desde luego no es una película divertida, aunque la presencia de un niño en determinadas circunstancias sirve para endulzarla, como también algún comentario irónico de Christopher Plummer.

El director, Paolo Barzman, es capaz de mostrar los rasgos que desnudan a todos y cada uno de los cinco personajes principales y sólo tira de flashbacks en los momentos en que es necesario, cuando ya lo estás echando de menos, sin sobrar apenas un plano. Una película plagada de momentos y de diálogos inteligentes y cargados de contenido y de mucho sentimiento (espectacular la escena del sandwich de madrugada entre Plummer y Sydow, demostrando que con poco se puede decir mucho). Una explosión de egos y de personalidades al límite en un Edén, un paisaje espectacular, que sirve como elemento decorativo de una tempestad de emociones. Poco a poco, de afuera a adentro, como con las muñecas rusas vamos introduciéndonos en esos fantasmas que acosan a los personajes hasta encontrar las causas de todos los comportamientos. Una película recomendable, pero amarga, y no en lo referente al Holocausto, nazismo, etc, etc. Va de otra cosa y conmueve.

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